Después de más de ocho años (desde el 2 de junio de 2018), el balance de los gobiernos de Pedro Sánchez es tan deficiente en la realización del bien común que su continuidad se convierte en un peligro. Las elecciones sirven precisamente para resolver estos dilemas: dar voz y capacidad de decisión al pueblo, donde reside la soberanía.
La escala es un juicio razonado, no una medida científica.
| Función del bien común | Nota | Diagnóstico |
|---|---|---|
| Gobernarse: Parlamento, justicia, controles | 2/10 | Presupuestos prorrogados, nombramientos partidistas y baja confianza institucional |
| Protegerse: fronteras, defensa, emergencias | 2/10 | Ceuta, dependencia de Marruecos, improvisación y dirección política insuficiente |
| Producir: empleo, productividad, cuentas | 4/10 | Buenos resultados de PIB y empleo, pero baja productividad, paro y deuda elevados |
| Cooperar: vivienda, inmigración, servicios | 2/10 | Transferencias importantes, pero poca capacidad material en vivienda, integración y coordinación |
| Reproducirse: familia y generaciones futuras | 1/10 | Emancipación tardía, fecundidad mínima y falta de una política familiar integral |
| Transmitir: educación, verdad y cultura institucional | 3/10 | Resultados educativos débiles, polarización y deterioro de la credibilidad pública |
| Valoración global | 2,3/10 | Muy deficiente |
España ha crecido, ha creado empleo, ha aumentado el salario mínimo, ha reducido la temporalidad y ha avanzado mucho en energías renovables. El problema es otro: mientras algunos indicadores coyunturales mejoran, se debilitan las capacidades duraderas del Estado —gobernar, prever, proteger, construir, mantener, integrar, fiscalizar y rectificar— y se aplazan los costes a las generaciones futuras.
El Gobierno ha sido eficaz a la hora de conservar el poder, formar mayorías variables, repartir recursos y gestionar el relato. Ha sido mucho menos eficaz para reforzar las instituciones, anticipar crisis, aumentar la capacidad productiva, garantizar vivienda, mejorar el poder adquisitivo, mantener infraestructuras, ordenar la inmigración y construir un proyecto intergeneracional.
España no está destruida. Es más inquietante: todavía crece y funciona gracias a la sociedad, las empresas, los trabajadores, las familias, los funcionarios y la inercia de sus instituciones; pero el Gobierno ha deteriorado o desatendido muchas de las condiciones que permitirán que siga funcionando mañana.
Los 14 ámbitos analizados —de Ceuta a la vivienda, la demografía o la red eléctrica—, con los datos y las fuentes, y la adenda de política exterior.
Miércoles 28 de octubre · 19:30
Josep Miró i Ardèvol explica qué podemos hacer ante las elecciones. Sesión abierta a todos, sin inscripción.
El Corrent
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