Ayer, 17 de septiembre, el Corrent Social Cristià, Entitats per la Vida y la Plataforma per la Familia Catalunya-ONU organizamos en Santa Maria de Montalegre el acto «¿Y después del aborto, ¿qué?».
No era una clase magistral ni una disertación moral. Era, sobre todo, un espacio para escuchar a personas que querían explicar en primera persona qué habían vivido antes, durante y después de un aborto.
Pero, poco después de comenzar, un grupo de personas interrumpió el acto con gritos, consignas y pancartas, ocupó el espacio e impidió durante cerca de media hora que los testimonios pudieran continuar. Finalmente, los Mossos d’Esquadra intervinieron y el acto pudo reanudarse.
Lamentamos también que muchas personas que intentaban seguirlo por streaming no pudieran conocer con normalidad qué estaba sucediendo. Haremos posible que los testimonios que ayer se intentaron silenciar puedan ser escuchados.
Lo sucedido plantea una contradicción que una sociedad democrática no debería ignorar: personas que se reivindican como defensoras de los derechos de las mujeres intentaron impedir que otras mujeres explicaran libremente su propia experiencia.
Se puede discrepar profundamente sobre el aborto. Lo que no podemos aceptar es que la discrepancia se transforme en agresión, violencia, intimidación y censura. Lo que la sociedad y las instituciones no pueden aceptar es que se practiquen comportamientos totalitarios para impedir por la fuerza la libertad de expresión.
La libertad de expresión solo es real cuando protege también las voces que nos incomodan.
Y ante lo sucedido, queremos dejar clara cuál será nuestra respuesta.
No iremos a reventar actos de quienes piensan diferente.
No impediremos que nadie hable.
No responderemos al grito con más gritos.
En los próximos días continuaremos llevando a la calle nuestro mensaje de manera pacífica, pública y constructiva, también mediante la campaña de carteles prevista en Barcelona.
Lo haremos con testimonios, argumentos, propuestas y respeto.
Porque ante el silencio, palabra.
Ante la descalificación, argumentos.
Ante el enfrentamiento, respeto.
Ante la manipulación, la evidencia de los hechos; la búsqueda de la verdad.
Y ante una realidad humana que muy a menudo no se escucha, más espacios para poder hablar y escucharnos.
La Corriente Social Cristiana continuará trabajando para que Cataluña sea una sociedad donde las diferencias se puedan expresar sin miedo y donde ninguna persona sea privada de la palabra simplemente porque su testimonio incomoda.
No nos harán callar. Pero nosotros tampoco haremos callar a nadie.
Corriente Social Cristiana
18 de septiembre de 2026
