1. Hay un interés por parte del poder político, cultural y mediático, del establishment, en situar el debate sobre la cancelación del belén de la plaza de Sant Jaume como un hecho anecdótico.
2. En este debate participan también opiniones de buena fe, favorables a la cancelación del belén municipal en la plaza de Sant Jaume, que consideran que ya es adecuado retirarlo del espacio público y encerrarlo entre las cuatro paredes del propio Ayuntamiento. Quieren ignorar que lo que da valor a la celebración del belén no es tanto su belleza, que también, como ocupar simbólicamente la vía pública.
3. Este hecho es grave por su significado de exclusión y forma parte de una dinámica más amplia, como el precedente de la censura de la misa de la Verge de la Mercè, patrona de la ciudad, del programa de actividades de la fiesta mayor.
4. El belén tiene en nuestro país un triple alcance, como otros elementos simbólicos colectivos (Montserrat, Santa Eulàlia, Poblet, etc.):
- Religioso: Para los cristianos de fe, es la expresión del nacimiento del Mesías redentor, Jesucristo.
- Popular: Es una tradición arraigada que trasciende el ámbito de la fe, caracteriza al pueblo y fortalece el vínculo con nuestros antepasados, contribuyendo así a la identidad colectiva y al arraigo al territorio.
- Cultural y artístico: Es una manifestación cultural de gran belleza y valor patrimonial.
5. Este símbolo popular, como otros, debe estar presente en el espacio público de manera destacada. Arranca en el siglo XVIII con el primer belén público de grandes dimensiones y se mantiene la tradición del belén municipal desde 1940. Ni siquiera Colau liquidó la tradición como ahora hace Collboni. Una cancelación que además proviene de un alcalde que gobierna con escaso aval democrático; solo dispone de 10 concejales sobre un total de 41.
6. El belén, como realidad cultural, popular y tradicional, pertenece a la ciudad, no al Ayuntamiento, que solo es un servidor de la sociedad civil.
7. Collboni practica la guerra cultural contra los símbolos cristianos de la ciudad con la voluntad de excluir toda manifestación cristiana vinculada al municipio del espacio público. Es una expresión de supremacismo cultural y político de concepciones secularizadoras y materialistas, que rechazamos en nombre del pluralismo democrático.
8. Como afirma el filósofo Jürgen Habermas, que no está adscrito a la cultura cristiana sino a la secularidad: “En las sociedades democráticas contemporáneas, las posiciones secularistas no deben tener supremacía sobre las religiosas en la esfera pública. Esto implica que los ciudadanos seculares deben estar abiertos a los posibles contenidos de verdad de las posiciones religiosas y no adoptar una actitud secularista que niegue todo valor a la religión. No existe una superioridad inherente de las perspectivas seculares sobre las religiosas”.
9. Si esto es así de manera general, todavía lo es más cuando se trata de dimensiones culturales y religiosas vinculadas a la identidad histórica del país y a su manifestación actual a través de tradiciones populares.
10. Reivindicar el belén en la plaza de Sant Jaume, así como la inclusión de la misa en honor a la patrona de Barcelona en las fiestas de la Mercè, significa defender nuestras tradiciones y raíces culturales y constituye un derecho esencial.
Ven y haz sentir tu disconformidad con Collboni de una manera navideña. Ven el día 14 de diciembre a las 17 h a la plaza de Sant Jaume y trae tu belén, tu Nacimiento, tu figurita, y haremos como ciudadanos lo que Collboni quiere prohibir: el belén en el espacio público donde la comunidad se hace presente.
Corriente Social Cristiana (e-C) “La Corriente”
Barcelona, 26 de novembre de 2025.
