Lo que está sucediendo en Cataluña con Rodalies es insólito por la magnitud del sufrimiento personal y de la destrucción económica que conlleva.
Estamos ante la etapa más avanzada de una degradación continuada de nuestro país: una AP-7 crónicamente saturada y ahora cortada; colas inaceptables para acceder al aeropuerto; un sistema sanitario tensionado hasta el límite; una enseñanza pública situada en los últimos puestos de calidad en España; una justicia colapsada; administraciones públicas instaladas en una burocracia opresiva y a menudo ineficaz; listas de espera interminables en la atención a la dependencia; una pérdida generalizada del uso social del catalán; y, coronándolo todo, una grave crisis de la vivienda que impide a muchas personas desarrollar una vida normal y digna.
Incluso la capacidad de atención a las personas sin hogar se ha visto desbordada. Y, a pesar de todo esto, las administraciones —Ayuntamiento de Barcelona, Diputación, Generalitat y Gobierno del Estado— ingresan más dinero que nunca a través de los impuestos, es decir, con el dinero de todos. ¿Cuál es su destino? ¿De qué sirve pagar tanto cuando lo que sí funciona sin fallar nunca es Hacienda?
¡Digamos basta a este estado de cosas!
¿Para qué debe servir este “basta”?
En primer lugar, para afirmar nuestra dignidad colectiva: no somos un conjunto de ciudadanos dóciles, sectarios o manipulables, sino personas conscientes de nuestros derechos y deberes. En segundo lugar, como gran señal de alerta, como primer aviso claro de que todos los límites han sido traspasados y que la situación exige cambios profundos, reparaciones urgentes y mejoras reales.
Se necesita una gran concentración de protesta y de exigencia:
- Exigimos un funcionamiento inmediato y digno de Rodalies, así como un período de gratuidad suficiente para compensar los graves perjuicios sufridos.
- La presentación, por parte del Gobierno de la Generalitat, de un plan concreto para dar respuesta de manera inmediata a los principales colapsos.
- La dimisión o cese —como mínimo ejercicio de responsabilidad política— de la consejera competente, Sílvia Paneque, y de los máximos responsables de ADIF y RENFE.
Llamamos a los partidos políticos que han expresado críticas, a los sindicatos, a las organizaciones empresariales, a los colegios profesionales, a las entidades educativas y de enseñanza, y al conjunto de la sociedad civil para que participen en la manifestación del día 7 de febrero a las 17 h convocada por la Xarxa de Plataformes d’Usuaris de Tren de Catalunya.
Proponemos una concentración silenciosa, sin discursos ni protagonismos. Que sea la magnitud de la asistencia la que convierta el silencio en una voz de protesta y de exigencia clara y ensordecedora. Que este sea el punto de inicio de más exigencia cívica hacia quienes nos gobiernan.
Hoy, más que nunca, es absolutamente necesario salir a la calle para decir basta, para afirmar que somos un pueblo vivo, consciente del maltrato que recibe y de los engaños de quienes lo gobiernan.
Corriente Social Cristiana (e-C) “La Corriente”
Barcelona, 29 de enero de 2026
(Descargar el Llamamiento en .pdf aquí)
